Zuhair Murad Alta Costura Otoño-Invierno 2025/26: La Edad de Oro, reinventada

Para su colección de Alta Costura Otoño-Invierno 2025/26, Zuhair Murad evoca la época dorada de Hollywood, no para celebrarla tal como fue, sino para redefinir su destino. Titulada "Un Deseo Puro", esta nueva línea de alta costura, presentada en París, transforma a las heroínas míticas de los años 30 y 40 en figuras soberanas, conscientes y triunfantes. Aquí, el glamour ya no condena. Libera.

Inspirada en las siluetas de Barbara Stanwyck, Rita Hayworth y los arquetipos del cine negro, la colección subvierte los códigos de un cine que glorificaba a sus iconos solo para castigarlos. Murad revierte esta trayectoria. Su mujer no cae. Se levanta.

Una apertura dorada, entre el esplendor y la maestría

Desde el primer vistazo, la luz lo envuelve todo. Vestidos largos bordados en oro, abrigos de piel ilusión, transparencias ingeniosamente estructuradas: la silueta captura la brillantez como si estuviera bajo los focos de un estudio. Tonos marrones cálidos, miel y champán envuelven el cuerpo en una riqueza casi cinematográfica. La sensualidad se abraza, pero nunca se abandona. En Zuhair Murad, la transparencia no debilita, sino que reafirma.

La ilusión de la alta costura, entre la luz y la piel

La paleta se aclara gradualmente. Beiges aterciopelados, marfil patinado y dorados empolvados aparecen en vestidos ilusión bordados con perlas y cristales. El cuerpo emerge como un espejismo, esculpido por la luz. Preciosas cadenas, flecos brillantes, tul y gasa interactúan con la piel en un claroscuro perfectamente orquestado. Cada vestido es un papel, cada look un primer plano. La mujer Murad ya no soporta la narrativa: la cuenta.

Rojo fatal, glamour dramático

Entonces la tensión aumenta. Los colores se intensifican: burdeos, granate incandescente, ciruela intenso. Las siluetas ganan en densidad, en gravedad. Nudos drapeados, hombros marcados, bordados opulentos: el glamour se vuelve directo, casi teatral. Estos vestidos evocan conflicto —entre pasión y autoridad, deseo y control— sin caer jamás en la tragedia. Aquí, el deseo no es un defecto. Es una fuerza soberana.

Opulencia recuperada

Elemento distintivo de la colección, la piel —ética y sintética— se impone como un manifiesto silencioso. Suntuosa, bordada y envolvente, ya no es un adorno heredado, sino un símbolo recuperado. Murad la transforma en una suave armadura, un poderoso santuario que enmarca la silueta sin abrumarla. La interacción de materiales alcanza su máximo esplendor: terciopelo versus tul, estructura versus fluidez, opacidad versus transparencia. La opulencia ya no es meramente decorativa, sino una declaración deliberada.

Alta costura negra y apoteosis barroca

El final se sumerge en la noche. Negros intensos, vestidos de ilusión tachonados de cristales, conjuntos esculpidos con cinturas ceñidas. El bordado, el corazón palpitante de la casa Zuhair Murad, alcanza aquí su máximo esplendor barroco. Perlas, cabujones y patrones de damasco evocan decorados de estudios de Hollywood, a la vez que impulsan la alta costura hacia una modernidad radical. El trampantojo se convierte en lenguaje, la luz esculpe el cuerpo.

Con “Un deseo puro”, Zuhair Murad rinde homenaje a los grandes diseñadores de vestuario del cine —Edith Head, Jean Louis, Adrian— sin caer jamás en la nostalgia. No cita, transforma. Esta colección de Alta Costura Otoño-Invierno 2025/26 explora el punto intermedio: entre la fuerza y ​​la gracia, lo masculino y lo femenino, la memoria y el futuro.

A diferencia de un Hollywood patriarcal que condenó a sus íconos a destinos apagados para contener mejor su brillo, Murad les devuelve la gloria que les fue prometida.

Su musa no desaparece en las sombras.

Camina radiante hacia los créditos finales. Esta vez, elige su salida.

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